Medicaid para personas con discapacidad con empleo (MEPD)

Ejemplo

Melanie tiene 35 años y tiene parálisis cerebral. No ha podido trabajar los últimos seis meses debido a su discapacidad y ha estado viviendo con los $850 que recibe del Seguro de Incapacidad del Seguro Social (SSDI) cada mes. Medicaid cubre sus gastos médicos.

Recientemente se ha estado sintiendo mejor y quiere volver a trabajar, por lo que habla con unos amigos y distribuye su curriculum. Muy pronto, un excompañero de trabajo le ofrece empleo a tiempo parcial en su nueva empresa emergente. Desafortunadamente, el trabajo no incluye seguro médico y ganaría demasiado dinero para conservar su Medicaid. Realmente quiere aceptar el trabajo, pero no puede arriesgarse a quedarse sin seguro médico. Entre sus medicamentos recetados, terapia física y Servicios de Asistencia Personal (PAS), sus costos médicos totales ascienden a miles de dólares al mes.

Le habla del problema a su asistente personal, Samantha, quien le menciona Medicaid para personas con discapacidad con empleo (MEPD).

“Está diseñado para personas como tú”, dice Samantha. “Puedes volver a trabajar y ganar hasta $6,735 al mes, mientras conservas tu cobertura médica”.

“¿Pero mis ahorros? ¿Puedo conservarlos?”, pregunta Melanie.

“Creo que sí”, dice Samantha, “pero debes hablar con su trabajador de caso de Medicaid para que te de más información”.

Juntas, Melanie y Samantha encuentran a un Planificador/a de beneficios y programan una cita. Se enteran de que Melanie puede tener cualquier cantidad de recursos y aún calificar para MEPD.

Su trabajador de caso le informa: “MEPD paga los mismos servicios que su Medicaid ha estado pagando. Es posible que tenga que pagar una prima mensual, pero no sería de más de $931 al mes. También será responsable de copagos bajos por algunos servicios”.

“Además,” les dice su trabajador de caso, “si su afección empeora y tiene que tomarse un descanso del trabajo, no perderá necesariamente la cobertura siempre y cuando sea empleada”.

“Todo esto suena bien”, dice Melanie. “¿Qué hago ahora?”

“Acepte el trabajo,” dice su trabajador de caso, “y cuando llegue su primer cheque, llámeme en no más de 10 días para reportar sus ganancias. De ahí ya veremos lo próximo”.

Melanie está eufórica. Podrá regresar a trabajar haciendo algo que realmente disfruta. Y podrá conservar su cobertura médica por un costo mensual razonable.

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